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miércoles, 19 de julio de 2017

LAS CLOACAS DE INTERIOR: EL DOCUMENTAL SILENCIADO QUE MUESTRA QUE ESPAÑA ES UNA DICTADURA

Como ya hemos dicho varias veces con anterioridad, España no es un país democrático, sino solo una dictadura con una apariencia democrática.

Ya lo destacamos en el artículo ESPAÑA ES UNA DICTADURA.
Y se demuestra de forma clara en todo lo relativo a la no emisión (y silenciamiento mediático), del escandaloso documental “Las Cloacas de Interior”, que expone las prácticas anti-democráticas del Estado, a través de una guerra sucia que implica a altos mandatarios, fuerzas policiales, fiscalía y jueces y medios de comunicación.
Lo repetiremos una y mil veces si es necesario: España nunca ha dejado de ser una dictadura. (y nunca dejará de serlo por motivos sociológicos, debido al servilismo cultural de su pueblo, moldeado durante siglos)
Esto es así desde la falsa restauración democrática de 1978, vendida por el régimen como “una transición ejemplar” y dirigida bajo la tutela de militares, poderes franquistas y el heredero del dictador, el Rey (ahora emérito) Juan Carlos I.
Desde entonces, la gente ha podido votar por diversos partidos políticos, participando del teatro del aparente enfrentamiento ideológico, pero en realidad, los poderes ocultos del franquismo han seguido intactos, inundando todas las esferas del poder, e infiltrados en todos los ámbitos, desde la judicatura hasta los organismos deportivos.
Y es que esa transición aparentemente democrática, fue en realidad obligada por poderes externos y tutelada por la OTAN: el proyecto de la Unión Europea no podía permitirse mantener dictaduras caducas en el sur de Europa y los mismos poderes atlantistas que las mantuvieron durante décadas, decidieron darles fin, de forma aparente, cuando fue oportuno.
Esos mismos poderes atlantistas que impulsaron la falsa transición democrática, fueron los que crearon y apoyaron el ascenso al poder de uno de sus agentes, el farsante Felipe González, bajo la apariencia de ser un “líder de izquierdas socialista”, para que sirviera a sus amos y rápidamente metiera a España en la OTAN y en la Comunidad Europea.
Cuarenta años después, esa dictadura con una apariencia teatral de democracia, sigue en pie y el último ejemplo, claro y diáfano de ello, lo tenemos en este reciente documental, “Las Cloacas de Interior”, que expone de forma documentada la guerra sucia del Ministerio del Interior Español contra opositores políticos, en una práctica imposible en cualquier país democrático, pero posible en una dictadura fascista encubierta como es en realidad España.
De hecho, en cualquier país, sería un escándalo político de proporciones épicas.
Por mucho menos de lo que se expone en este documental, han caído gobiernos en otros países, preocupados al menos, por guardar las apariencias ante pueblos con más dignidad que el pueblo español.
Recordemos, por poner un ejemplo, el caso Watergate en EEUU, que ni de lejos, se acerca al nivel de corrupción y perversión de las instituciones democráticas que se expone en este documental.
En cualquier país con unas instituciones democráticas mínimamente “sanas” de nuestro entorno, con una oposición política más o menos real y con unos medios de comunicación con un mínimo de independencia, aunque sea solo aparente, la investigación periodística del diario Público, que se expone en este documental, habría provocado la dimisión y enjuiciamiento, no solo del Ministro del Interior, el fanático religioso del Opus Dei, Jorge Fernandez Díaz y de los subordinados implicados de la cúpula policial, sino de los periodistas que colaboraron en las manipulaciones mediáticas y del propio presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que a estas alturas, sería un cadáver político.
En estos momentos, habría mucha gente en la cárcel y el asunto sería el tema central del debate político durante años, básicamente porque un escándalo de este tamaño, habría llevado al país a una profunda limpieza de todas sus instituciones: las cúpulas políticas, los altos funcionarios del estado, los cuerpos policiales y de inteligencia y los medios de comunicación.
Sin embargo, en España, la oposición, liderada por la mafia del PSOE, ha colaborado gustosamente en tapar el asunto y en impedir que se indague en ello, básicamente para que no se descubra su propia implicación en el régimen, su vinculación directa con el fascismo institucional y la montaña de crímenes y violaciones de la ley que dicha mafia política lleva a sus espaldas.
Pero sobretodo, la gran demostración de que España es una dictadura encubierta, es que ningún medio de comunicación ha querido emitir este documental, que expone las verdades del régimen.
Es este aspecto en concreto, el que pone de manifiesto el nivel de dictadura real del país y lo intrincado de la red de intereses compartidos, que como una tela de araña, lo cubre por completo.
Ningún medio, ni público, ni privado, ni de izquierdas ni de derechas, ha querido mostrar la verdad sobre el funcionamiento del Estado que expone este documental. Todos han colaborado con su silencio cómplice, lo que demuestra de forma fehaciente, que todos están implicados en el mantenimiento del régimen dictatorial, cumpliendo cada uno con su papel en el teatrillo de la apariencia democrática.
Al respecto, cabe destacar como especialmente significativo, que medios que se presentan como “medios de izquierdas o progresistas”“buscadores de la verdad” y “azotes del Partido Popular”, como el canal la Sexta (en realidad, propiedad de la familia ultraderechista Lara a través de Grupo Planeta), no han comprado el documental para su emisión.
Caen las caretas de ese vomitivo canal de propaganda para gilipollas que se creen “progres” solo porque defienden los desfiles del orgullo gay; un canal de lavado de cerebro masivo para bobos, que trata de vendernos como líderes mediáticos progresistas, a payasos y vividores del cuento de medio pelo, como ese lector de teleprompters profesional que se hace llamar Gran Wyoming, o ese monito de feria perfectamente amaestrado que se presenta como “destapador de escándalos”, llamado Jordi Évole, pero que cada vez que se ha tenido que mostrar la verdad sobre el régimen del 78, ha colaborado gustosamente en encubrirlo al servicio de sus queridos amos de origen franquista.
Tengamos en cuenta que en el documental se expone a periodistas como Eduardo Inda, implicados en esta guerra sucia, en connivencia con el Partido Popular y las cúpulas policiales. Pues bien, el mismo Eduardo Inda, es invitado sistemáticamente a las tertúlias de la Sexta, mientras el propio canal se niega a emitir el documental que lo expone como miembro de la trama.
Ningún medio, público o privado lo ha emitido, a excepción de los canales autonómicos TV3 de Cataluña y IB3 de Baleares. Incluso la televisión pública vasca, lo compró para su emisión y a última hora lo canceló “misteriosamente”, en lo que pareció ser una muestra de censura encubierta, prosiblemente por presiones del PNV, el partido (¿o mafia?) gobernante en Euskadi.
Así pues, se destapa un escándalo político, policial y mediático de primer orden que pone en jaque el funcionamiento del Estado Español.
Se dispone de testigos y de documentación que muestran el escándalo en toda su crudeza y dimensión y se proporcionan suficientes pruebas como para hacer caer el gobierno en pleno.
¿Y cuál ha sido el resultado de esta investigación?
Pues que la oposición política se ha negado a profundizar en el asunto y todos los medios de comunicación lo encubren y lo ignoran, como si fuera una noticia menor más.
¿Hace falta alguna demostración más de que ESPAÑA ES UNA DICTADURA encubierta, en la que a la hora de la verdad, cuando el régimen está en peligro, todos los bandos colaboran, olvidándose de sus rencillas?
En el documental se expone la persecución contra políticos independentistas catalanes y de Podemos y es posible que algunos de ustedes sientan un fuerte rechazo, tanto hacia los independentistas catalanes, como hacia los podemitas, algo muy legítimo.
Pues bien, cometerán un grave error si su rechazo hacia ambos grupos, les sirve para justificar estas sucias maniobras.
Es algo que mucha gente se niega a comprender, cegada por sus sesgos ideológicos.
Una vez se justifican este tipo de prácticas sucias y anti-democráticas, una vez se permite que las fronteras entre jueces, fiscales, policia, poderes políticos y medios de comunicación se diluyan, y la mentira y la manipulación se institucionalice, el objetivo de las persecuciones políticas o ideológicas puede ir cambiando con el tiempo, a conveniéncia del régimen o de los partidos políticos gobernantes a cada momento.
Hoy los perseguidos pueden ser los catalanes o los “podemitas” (en su caso por intereses políticos circunstanciales), pero mañana podemos ser cualquiera de nosotros, por cualquier motivo.
Los mismos mecanismos que se toleran ahora para perseguir a “catalufos indepes” o a los “coletas perroflautas”, serán usados para perseguir a los que el día de mañana protesten contra las mafias farmacéuticas, los abusos medioambientales, los tratados de libre comercio, la privatización futura de todos los ámbitos del estado o cualquier cosa que en el futuro vaya en contra de los intereses de los poderes que controlan el Estado.
Permitirlo ahora porque “estos” nos caen mal, es empezar a cavar nuestra tumba para el día de mañana.
Quizás ahora, algunos dirán que este tipo de prácticas sucias se producen en todos los países…pero eso ES MENTIRA.
Esto solo sucede en las dictaduras explícitas o en las encubiertas, como en el caso español.
Es cierto que quizás suceda de forma habitual en países como Turquía, pero cualquiera que lea o se informe mínimamente, sabrá que es imposible en países avanzados, como Alemania, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia, Reino Unido o similares, con los que deberíamos compararnos.
Si, es cierto, todos estos son países controlados por los altos poderes financieros y las élites, como nosotros, pero aún así tienen límites internos y líneas que no se pueden traspasar, porque sus pueblos no lo permitirían y porque deben guardar las apariencias en la medida de lo posible.
En España, esos límites no existen, y la necesidad de guardar las apariencias tampoco, porque el pueblo, educado durante siglos en la sumisión a un amo (en forma de señorito, noble o rey), ya lo tolera todo, lo que representa una vergüenza nacional.
A continuación reproducimos el documental “Las Cloacas de Interior”.
Si aún dudan, pregúntense: ¿Cómo es posible que ninguna televisión del país haya querido emitir esto?

NOTA ADICIONAL:
Y como noticia de última hora, con pinta de guerra sucia del Estado, el extrañísimo “suicidio” tipo “mafia Clinton” de Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid.
“La guardia civil ha encontrado hoy el cadáver del ex-presidente de Caja Madrid Miguel Blesa en una finca de Villanueva del Rey, en Córdoba. El ex-banquero presentaba un disparo en el pecho hecho con una escopeta de caza. La primera hipótesis que se plantea es la del suicidio”.
“La finca en la que se encontró el cuerpo se llama Puerto del Toro, donde solía ir a cazar. Blesa desayunaba esta mañana con un grupo de amigos antes de salir de cacería, y se ha levantado diciendo que iba a mover el coche. Y ha sido entonces que se ha sentido el disparo. Después han encontrado el cuerpo de Blesa. Los acompañantes eran el gestor de la finca y amigo de Blesa, Rafael Alcaide, un trabajador y el guarda”.
Un sucidio muy curioso: Blesa llegó a la finca a las dos de la madrugada para pasar unos días de caza. (si iba a suicidarse, sería debido a que sentía una fuerte presión, o que estaba deprimido. Entonces, ¿por qué no hacerlo en su casa, o por qué no lo hacía por la noche, en la finca, en soledad?)
Pues no.
De hecho, como relata El Mundo: “Personas cercanas a Blesa aseguran que en los últimos días no encontraron al ex presidente de Caja Madrid ni desanimado ni deprimido, aunque sí que estaba preocupado por el devenir de la batalla judicial que afrontaba desde hace años”. Atención, un devenir de la batalla judicial, que estaba inclinándose a su favor…
Según los medios: “Poco antes de las ocho de la mañana, Blesa se encontraba desayunando con un grupo de amigos antes de salir de cacería y se ha levantado de la mesa alegando que iba a mover el coche que estaba aparcado en el garaje. Fue un trabajador de la finca, de 1.600 hectáreas situada en Sierra Morena, el que alertó a los Servicios de Emergencias 112 de que una persona se encontraba tendida en el suelo con un disparo”.
Es decir, el hombre suficientemente desesperado como para suicidarse (aunque no hubiera indicios de ello según sus allegados), se va a una cacería, se levanta a primera hora de la mañana, va a desayunar con unos amigos y aprovechando la excusa de que tiene que mover el coche en el garaje, aprovecha para suicidarse, pegándose un tiro en el pecho con una escopeta de caza (mira que es difícil pegarte un tiro en el pecho con una escopeta, ¿eh?).
Incluso se especula con la opción de un accidente…¿pero como se justifica que Blesa se disparara por error, si era un perfecto conocedor de las armas? Según los medios: “el ex banquero, que acudía con frecuencia a dicha finca para cazar, era un gran aficionado a la caza y poseía licencias D y E para armas utilizadas para la caza mayor”.
Por lo tanto, la opción del suicidio o el accidente, que sospechosamente están vendiendo los medios de comunicación desde el primer momento, es uno de los argumentos más estúpidos jamás expuestos y una muestra más de la creciente oscuridad que inunda los asuntos de este país.
¿A alguien le queda alguna duda de que este banquero corrupto, quizás estaba considerando la opción de abrir la boca sobre algo o sobre alguien?
Hay mucha, muchísima porquería en este país…

jueves, 25 de mayo de 2017

Brasil va camino a una dictadura, dice estudiante presente en manifestación en la capital

La actual situación política que atraviesa Brasil está llevando al país a una dictadura, dijo a Sputnik uno de los miles de manifestantes que se trasladaron a Brasilia a exigir la renuncia del presidente Michel Temer.
“La población ya no ve representatividad en los tres poderes y como no hay capacidad para el diálogo la táctica del Gobierno pasó a ser represiva; después de lo que vi ayer empiezo a pensar que caminamos hacia una dictadura, nunca vi nada igual: ¡la gente no hace nada y el Gobierno convoca al Ejército!”, dijo a esta agencia Guilherme Tacini.
Estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Sao Paulo, Tacini se trasladó en autobús hasta la capital del país junto a otros miles de personas para manifestarse a favor de la dimisión de Temer y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Sin embargo, dijo, no esperaba una represión tan fuerte de parte de la policía y mucho menos un despliegue militar.
La movilización acabó siendo una de las más violentas de los últimos tiempos en Brasil, con 49 heridos –uno de ellos por disparos de bala de la Policía Militar—y destrozos causados por grupos aislados de manifestantes en edificios gubernamentales, sobre todo en el ministerio de Agricultura, que fue incendiado.
Con el argumento de que había que proteger la integridad física de las personas y los edificios públicos el Gobierno autorizó el despliegue de 1.500 hombres de las Fuerzas Armadas, en una decisión muy criticada por los partidos de la oposición.
“El ataque no partió de los manifestantes porque estaban muy lejos, había una gran barrera cercando el Congreso Nacional”, contó este estudiante que resalta que el perímetro de seguridad era mayor que en otras protestas y que los disturbios empezaron cuando la policía comenzó a lanzar bombas de humo para disgregar a los manifestantes, que comenzaron a dispersarse.
“Muchos fuimos corriendo hacia los ministerios pensando que así pararían las bombas, pero comenzaron los tiros (…) cuando ya estábamos a dos kilómetros del Congreso Nacional la policía empezó a avanzar con la caballería”, explicó Tacini.
Fue entonces, según su versión, cuando una “minoría” empezó a quemar baños portátiles a modo de barricada, unos actos que derivaron en daños materiales en diversos ministerios, sobre todo rotura de placas y cristales.
“Una buena parte de los manifestantes nos refugiamos en la estación de autobuses, pensado que ahí la policía pararía, pero no: se concentraron muchísimos policías y empezaron a lanzar bombas dentro de la estación, que estaba llena de gente en los restaurantes (…) Había mujeres, niños, bebés… Fue una situación de pánico, fue muy tenso”, aseguró.
En medio del enfrentamiento unos agentes de la Policía Militar incluso lanzaron disparos de bala, según reveló un video del diario O Globo, dejando un herido grave que este jueves sigue hospitalizado.
El estudiante considera que lo que ocurrió el miércoles en Brasilia refleja que la democracia brasileña es “una farsa” y vislumbró una salida complicada a la actual crisis política que vive el país.
El presidente Temer (del conservador Partido del Movimiento Democrático de Brasil) está acusado de corrupción, obstrucción a la Justicia y organización criminal, y a pesar de que por el momento se niega a dimitir los analistas y la prensa local apuntan que la clase política ya prepara su sucesión a través de una elección indirecta.
Dado que ya se superó la mitad de la actual legislatura (2014-2018) la Constitución no permite convocar elecciones anticipadas, sino que otorga al Congreso Nacional el papel de elegir un eventual sustituto del presidente.
Los manifestantes contra Temer presionan estos días con el lema de “Directas ya” para que los parlamentarios modifiquen la Constitución y permitan anticipar los comicios presidenciales previstos originalmente para 2018.
Sputnik Novosti

domingo, 23 de abril de 2017

Opinión del Dominicano Matías Bosch sobre Venezuela: Qué curiosa es esa “dictadura”

Maduro y Chávez han sido dos sátrapas tan crueles que destinan el 60% del presupuesto público a Gasto Social, y crearon y mantienen la Misión Barrio Adentro, el único programa que ha permitido que la población de barrios y campos venezolanos acceda a la atención en salud.
Qué curiosa es la “dictadura madurista” que denuncian Henrique Capriles, Henry Ramos Allup y Julio Borges. Mientras todos los países gobernados por dictaduras han sido fuentes de emigraciones masivas, Venezuela sería la primera que recibe inmigraciones desde un país vecino, como pasa con los colombianos: hay 5.6 millones en Venezuela, el año pasado llegaron 100 mil más y en 2017 ya han llegado cerca de 30 mil.
El gobierno autoritario de Venezuela es tan brutal, que a “la oposición” que sale a “manifestarse” convocada por la MUD no parece quedarle otra que atacar e incendiar el Instituto Nacional de Nutrición, el Metro, un hospital infantil y dispara con armas de fuego a la policía. ¿Sabrán la dignidad con la que tenían que luchar los mayas perseguidos en la Guatemala de Ríos Montt? ¿Se les ocurre a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo incendiar un solo parque de Argentina? ¿Les interesará que en República Dominicana entre el 24 y el 26 de abril de 1984 fueron asesinadas 46 personas y heridas otras 185 (oficialmente mal contadas) a manos de policías y militares, sólo por tratar de conseguir comida y defenderse de la violencia estatal? Curiosamente la joven Paola Ramírez, que murió este jueves de un balazo en Táchira, no fue asesinada a manos de policías ni “colectivos chavistas” como corre a repetir la gran prensa, sino con un arma que disparaba contra manifestantes oficialistas desde uno de los edificios adyacentes. ¿Qué dice la MUD sobre esto?
La tiranía de Maduro es tan seria, tan grave, que la oposición existe, pudo ganar las elecciones legislativas, tener mayoría parlamentaria, hacer marchas todas las semanas, tener partidos, viajar al extranjero, ser recibidos en la OEA, poseer periódicos, canales de TV, radios y todo lo que se proponga. La verdad, el caso recuerda mucho a la dictadura de Trujillo, cuando el Partido Dominicano era el único autorizado a existir, y portar el carnet con “la palmita” era una obligación igual a llevar consigo la cédula de identidad.
Dada la crueldad del gobierno de Venezuela, el secretario general de la OEA se ha visto precisado a intervenir. Deja para después la situación de los chilenos que no pueden volver a su país por penas de exilio aplicadas por Pinochet y mantenidas luego en gobiernos “democráticos”… Ni hablar de los casi veinte dirigentes mapuches que son presos políticos en ese país, acusados bajo la ley de “seguridad interior del Estado”. El secretario Almagro también deja para luego a los 40 dirigentes sociales que han sido asesinados en Colombia en menos de cuatro meses. Cuando Almagro habla de “ruptura del orden constitucional”, ¿se acordará de hacer algo por Honduras, donde en 2009 hubo golpe de Estado y ya hay más de 120 activistas medioambientales asesinados?
Maduro y Chávez han sido dos sátrapas tan crueles que destinan el 60% del presupuesto público a Gasto Social, y crearon y mantienen la Misión Barrio Adentro, el único programa que ha permitido que la población de barrios y campos venezolanos acceda a la atención en salud. Desde su creación, ya lleva más de 1300 millones de consultas, todas gratuitas y garantizadas. Igualito a la situación de República Dominicana, donde entre enero y marzo de 2017 murieron más de 300 bebés, producto en su mayoría de infecciones adquiridas en los hospitales donde nacen y se atienden. Ni hablar de los 5700 niños que murieron en un solo hospital público entre 2006 y 2012. Igual también a la condición de las 300 mil mujeres indígenas peruanas esterilizadas de manera forzosa en la era de Fujimori, todo en la más absoluta impunidad.
Ante un déspota como Maduro y compañía, Leopoldo López es Gandhi y Lilian Tintori viene siendo la mujer de Mandela o de Martin Luther King. Con la diferencia de que Tintori hizo campaña abierta para que Guillermo Lasso ganara las elecciones en Ecuador, ese Lasso implicado en el quiebre bancario que dejó en bancarrota a su país mientras él hacía negocios, y que tiene fortunas invertidas en paraísos fiscales. Cuando uno ve a Tintori fotografiada con Peña Nieto, con Trump y con Macri, uno se dice “¡vaya suerte!”, porque ¿cuándo fueron recibidas por algún presidente las viudas de los ejecutados políticos de Guatemala, Colombia o Argentina? ¿Cuándo Peña Nieto se ha sacado una foto con alguna de las madres, las hermanas o las novias de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa?

Seguramente, muchos venezolanos y venezolanas tienen razones de peso para estar molestos y en desacuerdo con su gobierno. Pero esa “oposición” instituida, la de los Capriles, Borges, Tintori, López, Ramos Allup… esa “oposición” se burla de la memoria histórica de su país y de América Latina cada vez que usa la palabra dictadura para justificar su ambición, su convicción de que puede hacer y deshacer a gusto, y exhibir su sed de triunfo y poder.

lunes, 17 de abril de 2017

Erdogan calificado como “dictador turco” en la Wikipedia tras el ‘sí’ en el referéndum

Por RT
Un internauta dejó clara su postura sobre el mandatario turco mientras se estaban escrutando los votos de la consulta constitucional.
Las luchas políticas en torno al referéndum constitucional turco del pasado domingo llegaron hasta la entrada en inglés del presidente Recep Tayyip Erdogan en la Wikipedia.
Así, durante el escrutinio de los votos, un internauta aprovechó la ocasión para mostrar su desaprobación con el ajustado resultado de las urnas: añadió como definición “dictador turco” en la primera frase del artículo sobre el mandatario, informa Deutsche Welle.
La polémica publicación fue rápidamente eliminada y la entrada sobre Erdogan no podrá ser editada por usuarios no registrados durante al menos una semana. Sin embargo, la noticia se viralizó en las redes sociales a través de una captura de pantalla.
  • El ‘sí’ a la reforma constitucional para aumentar los poderes del presidente Recep Tayyip Erdogan se impuso en el referéndum.
  • Con un 99,97% de los votos escrutados, un 51,41% de los votantes se mostró a favor de conceder más competencias a Erdogan, mientras que un 48,59% votó en contra.
  • Estos cambios constitucionales incluyen que todo el poder Ejecutivo se concentre en manos del presidente y que se elimine la figura del primer ministro, entre otros.
  • La reforma constitucional permitirá que Erdogan permanezca en el poder hasta 2029 (si es elegido en dos ocasiones más después de 2019).
  • Se prevé que entre en vigor a partir del año 2019.

martes, 28 de febrero de 2017

El gobierno de Juan Bosch y la conspiración para derrocarlo

"Desde la década del 40 del pasado siglo Bosch era reconocido como uno de los grandes escritores de la región”.
“Desde la década del 40 del pasado siglo Bosch era reconocido como uno de los grandes escritores de la región”.
Hassan Pérez Casabona⃰
El 27 de febrero de 1963, hace exactamente 54 años, Juan Emilio Bosch Gaviño asumió como presidente de la República Dominicana. De esa manera el reconocido intelectual –quien para la fecha poseía una vasta obra literaria, principalmente en el campo de la cuentística- encarnó la decisión de la mayoría de su pueblo, que lo escogió el 20 de diciembre de 1962 como el primer presidente democráticamente electo en ese país, luego de tres décadas de feroz dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Como candidato del Partido Revolucionario Dominicano prácticamente arrasó en esos comicios, propiciando además que su agrupación alcanzara 22 de los 31 escaños del Senado y 49 de los 74 puestos de la Cámara.
La llegada de Juan Bosch a la más alta responsabilidad estatal —luego de permanecer casi 25 años en el exilio, 19 de los cuales transcurrieron en Cuba— abrió un camino de esperanza para la sufrida nación quisqueyana. Ese sendero no cristalizó, desafortunadamente, a partir de la oposición de los sectores más retrógrados de la oligarquía, en contubernio con la cúpula militar y la alta jerarquía de la iglesia católica, quienes conspiraron aún antes de su investidura para impedir que se desarrollaran las transformaciones propuestas por él durante la campaña electoral.
Apenas siete meses después, el 25 de septiembre, dichas fuerzas, en complicidad con la embajada yanqui —tal como ha sucedido en infinidad de ocasiones— mostraron su verdadero rostro y lograron sacar del poder a Bosch, cercenando así la posibilidad de consolidar un programa de carácter nacionalista y democrático, cimentado desde una amplia participación popular. [1]
En realidad la asonada golpista fue una de las fases de una operación mucho más abarcadora contra la figura del insigne intelectual. La primera consistió en impedir por todos los medios que éste se impusiera en los sufragios convocados. En ella desempeñó un papel preponderante una parte de la jefatura clerical, la cual formuló múltiples acusaciones en su contra.
La segunda etapa, encaminada a que Bosch no asumiera la presidencia, no se materializó por diversos motivos, dando paso a la tercera la cual tuvo como aspiración cardinal imposibilitar que el destacado intelectual concluyera su mandato. La cuarta, epílogo del tenebroso plan, se concibió en dos partes: eliminar en lo inmediato las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo en aquellos meses, incluyendo la Constitución promulgada, y garantizar, valiéndose de cualquier medio, que su líder no retornara al gobierno. [2]
Aquí se insertó la invasión estadounidense de 1965 para abortar la Revolución de Abril, movimiento encabezado por un grupo de militares dignos, entre ellos el coronel Francisco Caamaño, que enarboló como uno de sus propósitos cimeros restablecer a Bosch en el mandato otorgado antes por el pueblo.  [3]
A partir de ese momento el lúcido pensador se consagró por entero a una profunda labor pedagógica y social, asentada en la investigación y divulgación histórica, enfocada en el crecimiento de sus conciudadanos y orientada hacia la lucha política.
Por tales razones, prácticamente abandonó desde ese instante su producción literaria previa. Lo distintivo en su caso es que dicha labor la emprendió desde un arduo proceso de investigación y profundización en nuestras raíces históricas, económicas y políticas.
En esas pesquisas, en las que se interrelacionan numerosos saberes, el conocimiento histórico es la piedra angular que le da forma y sentido a sus análisis, a través de los cuales adquiere toda su magnitud la lucha de los pueblos caribeños ante las apetencias imperialistas.  Acrisoló, en otras palabras, una visión profunda de la historia, en la que concepciones como el Gran Caribe, el imperialismo,  y el Caribe como frontera imperial, poseen enorme significación y vigencia. En esta línea sus libros De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera imperial El Pentagonismo sustituto del  imperialismo constituyen obras clásicas, las cuales son permanentemente revisitadas por estudiosos de toda la región.
 “No basta tener ideas; hay que hacerlas realidad en lo grande y en lo minúsculo.” Juan Bosch
La vida azarosa de Juan Emilio Bosch Gaviño es digna, como la del resto de los patriotas continentales, de una novela o de ser llevada al celuloide. Hijo del catalán José Bosch Subirats y de la puertorriqueña Ángela Gaviño, vino al mundo en predios de La Vega, en la República Dominicana, el 30 de junio de 1909. Fue un niño inquieto, con marcada inclinación por la lectura si bien, como el resto de los infantes de la pequeña comunidad rural de Río Verde, donde vivió durante la infancia, estaba en contacto con la naturaleza y participaba de los juegos predominantes en la época.
Impresiona saber que alguien de su estatura intelectual solo pudiera culminar el tercer nivel de bachillerato. Sin duda que en el desarrollo de su fértil imaginación mucho tuvieron que ver los múltiples recorridos que realizó por las más variadas latitudes. Ese sería un rasgo, el de viajero impenitente, que lo marcaría, aún sin saberlo, desde que en 1924 se trasladara hacia la capital dominicana, como preámbulo de su primer acercamiento, cinco años después, a tierras españolas, venezolanas y de otras islas de las Antillas Menores.[4]
Al regreso a Santo Domingo, en agosto de 1931, encontró que su patria comenzaba a ser maniatada por el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo, amordazamiento que se prolongaría hasta el 30 de mayo de 1961 en que un comando ajusticiara al dictador. [5] Cada día transcurrido desde entonces encontró a Bosch enhiesto, desde diversas trincheras, en el combate contra el energúmeno que sometió a su pueblo a la más terrible represión.
Con apenas veinticuatro años publicó el libro de cuentos Camino Real[6] Nunca, en lo adelante, dejaría de compartir con sus semejantes vivencias y reflexiones sobre los más inverosímiles acontecimientos históricos, políticos y culturales en los que se vio inmerso. Al extremo que más de cincuenta obras emergieron de su pluma, evidenciando la incorporación de nuevos conceptos que brotaban a la letra impresa con madurez acrecentada. Bosch, en ese como en otros muchos aspectos, es heredero de la definición martiana de que la educación comienza en la cuna y termina en la tumba.
Uno de los rasgos que caracterizó su la vida, sobre todo hasta la elección como presidente, fue la capacidad de simultanear las más variopintas profesiones con su vocación incalificable por la escritura. Mientras permaneció en Cuba, hasta que se marchó por la persecución a la que lo sometió la no menos sanguinaria dictadura batistiana, laboró como vendedor de productos farmacéuticos, buscador de anuncios para la prestigiosa revista Bohemia y editor de libros y periódicos.
Ganó además concursos literarios y participó en la elaboración de la Constitución de 1940, una de la más progresistas del continente. [7] Pocos conocen asimismo que Bosch escribió el guión de dos programas para la antigua emisora CMQ: Forjadores de América Memoria de una dama cubana. Al igual que decenas de creadores estaba obligado a vender personalmente los libros que redactaba. [8]
En nuestro país encontró hospitalidad y cariño hasta que la represión desatada contra él lo obligó a marcharse en 1958. [9] Llama la atención como los complejos de personalidad de ambos dictadores, Trujillo y Batista, unido a viejas contradicciones, hicieron que sátrapas de exacta calaña, pese a las apariencias, se mantuvieran con recelos insalvables. [10]
Desde el prisma de organizador de agrupaciones políticas fundó en La Habana en 1939 el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), esencialmente concebido para derrocar a Trujillo y —al igual que hiciera su antecesor cubano creado por Martí, el 10 de abril de 1892 con la intención de obtener la independencia de Puerto Rico— pelear en esta oportunidad por la desaparición de todos los regímenes de oprobio impuestos violentamente en el Caribe. Esta organización llegó a disponer de varias células en la región, incluyendo los Estados Unidos. Fue precisamente mediante ellas que llevaron adelante la frustrada expedición de Cayo Confites.
Notas, citas y referencias bibliográficas.
[1] Durante el gobierno de Bosch, John Bartlow Martin se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Santo Domingo. Años más tarde escribió un libro de 790 páginas (Overtaken by Events, Dubleday & Company, Inc., Graden City, New York, 1966) plagado de falsedades sobre múltiples acontecimientos. Una de ellas fue la de asegurarle entonces al presidente dominicano que las tropas que en 1963 atacaron territorio haitiano procedían de Venezuela, cuando en realidad lo hicieron desde suelo dominicano. Fue en ese país que la Misión Militar estadounidense organizó un campamento de enemigos del presidente Duvalier, que era abastecido con personal y armamentos que llegaban desde la base Romey, enclavada en Puerto Rico. Sobre este hecho escribió décadas después Bosch. “Debo decir incidentalmente que el descubrimiento casual por parte mía de que los ataques a Haití salían de la República Dominicana, y no de Venezuela como decía el embajador Martin, fue lo que provocó el golpe de Estado de septiembre de 1963, pues al saber que yo conocía la verdad la Misión Militar norteamericana les ordenó a los jefes militares dominicanos el derrocamiento del gobierno. Eso también lo supo el embajador Martin, pero no tuvo el valor de decirlo en su libro”. Juan Bosch: “La incapacidad y las mentiras de Míster Enders”, publicado originalmente en Vanguardia del Pueblo, 9 de marzo de 1983. Ver en: Juan Bosch: Temas Internacionales (Ensayos y artículos), Fundación Juan Bosch, Santo Domingo, 2006, pp. 239-240.
[2] “Esa constitución, muy avanzada para la época, presentaba ´garantías de las libertades democráticas, democratización de la enseñanza, participación de los trabajadores en los beneficios de las empresas, limitación de la propiedad privada por causa de interés social; prohibición de los latifundios y minifundios y se consagraba el derecho de la familia campesina a poseer tierras y recibir ayuda técnica y crediticia del Estado. Se  estableció, además, que solo los dominicanos podían poseer tierras y que los extranjeros solo podían obtenerlas con autorización del Congreso Nacional´”. Farid Kury: Juan Bosch. Entre el exilio y el Golpe de Estado, Cocolo Editorial, Santo Domingo, 2000, p. 185.
[3] Uno de los estudiosos que devela la intríngulis de la conspiración que se urdió contra Bosch es Víctor Manuel de la Cruz, quien posee varios libros sobre el tema. Se destaca en ese sentido Juan Bosch, capítulos ocultos del golpe de Estado, publicado por la Editorial Búho en 1999 en Santo Domingo.
[4] Su coterráneo, el destacado investigador Diómedes Núñez Polanco, recuerda algunos de sus recorridos internacionales: “En diciembre de 1955 termina su fructífero periplo chileno. Regresó a La Habana, con escalas en Argentina y Brasil. En 1956 se destaca su participación en el Congreso del Transporte, en Viena (Austria), en compañía de los exiliados dominicanos Ángel Miolán Y Nicolás Silfa, con el objeto de denunciar la situación de terror que se vivía en la República Dominicana y solicitar, a la vez, el bloqueo contra Trujillo. (…) Visitó Roma y Madrid, y viajó a Israel en busca de documentación para escribir su David, biógrafo de un rey. ` ¿Cómo puede explicarse nadie que el biógrafo de David se quedara sin conocer la patria de su personaje?´, le escribió, desde Jerusalén, a su amigo Sergio Pérez, el 15 de noviembre de 1956”. Ver: “Juan Bosch, un caribeño universal”, en: El pentagonismo sustituto del imperialismo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007, pp. 151-152.
[5] Este siniestro personaje fue el cuarto de los once hijos de un pequeño comerciante y funcionario postal del poblado de San Cristóbal, llamado José Trujillo Valdez. Aprovechando la demanda de nativos que sirvieran a los intereses yanqui –que ocupaban el país desde 1916 y que prolongarían la intervención hasta 1924-, Rafael solicitó, con veintisiete años,  ingresar como oficial. A partir de su ascenso como teniente segundo, en enero de 1919, tuvo una proyección meteórica dentro de los cuerpos armados. En septiembre de 1924 ya era mayor mientras que, doce meses después, apenas con treinta y tres años, lo elevaban al grado de coronel, asignándole además la jefatura de la policía nacional. Resultado de una de sus triquiñuelas esa institución fue convertida, mediante la aprobación de la ley correspondiente en 1927, en ejército. Con bombos y platillos su peculiar mandamás se erigió al frente de la nueva estructura, ahora con los galones de general. Para que se tenga una idea de la manera en que operó en todas las esferas, solo añadiré que había previsto que lo sucediera su primogénito Ramfis. Sin embargo esto no es lo curioso sino el hecho de que a sus treinta y un años, el que muchos consideraban un playboy en los cabarets parisinos, superaba la velocidad del padre en la obtención de distinciones. Me explico: a los cuatro años fue bautizado como coronel para, dos años más tarde, trepar hasta el generalato. Luego llegó a Jefe del Estado Mayor y actuó como Embajador, todo esto por su elección como “mejor estudiante” de una universidad a la que casi no asistió. Ese era el sistema mezquino creado por su padre en despecho del pueblo dominicano.
[6] Con la aparición de este libro, en su pueblo natal de La Vega, se inaugura en Hispanoamérica, según el criterio de la mayoría de los entendidos, la corriente literaria socio-realista. La obra despertó elogios de la crítica nacional y extranjera. Debemos señalar que dos años antes Bosch comenzó sus estudios de bachillerato, que luego abandonó en el tercer curso para dedicarse por entero a la carrera literaria. Fue en ese momento que recibió la asesoría del eminente humanista Pedro Henríquez Ureña, quien le recomendó eliminar la E de Juan E. Bosch (en alusión a Emilio, su segundo nombre), y la lectura de los cuentos de Quiroga y Maupassant. A partir de ese momento perfiló su estilo narrativo hasta que, en la opinión de diversos analistas, adquiere totalmente el dominio de la escritura del cuento con “El río y su enemigo”, publicado el 12 de agosto de 1942.
[7] Una muestra de esa permanente alternancia la tenemos  en 1955, cuando  publicó Cuba, la isla fascinante. El intelectual quisqueyano, cuya vida de lucha ininterrumpida en aras de la integración latinoamericana es insuficientemente conocida fuera de su país, dio a conocer el texto mientras permanecía en el exilio chileno, uno de los tantos a los que se vio forzado durante la dictadura trujillista. En la nación austral, donde trabó amistad con Salvador Allende, vieron la luz igualmente sus obras Judas Iscariote, el calumniado y La muchacha de la Guaira. En la tierra de Neruda organizó, como vía de manutención, una pequeña fábrica de baterías para automóviles.  Antes, entre 1929 y 1931, trabajó en Caracas como descargador de camiones en el mercado de San Jacinto y anunciador de un Parque de Diversiones, con el cual visitó Valencia, Puerto Cabello, Curazao, Trinidad y Martinica. Era tal su capacidad para adaptarse a los cambios que imponía la cruenta realidad económica que, en momentos en que el citado parque debía cerrarse por la carencia de visitantes, realizaba otras labores.  En Valencia, por ejemplo, realizó anuncios para un cine, en Curazao fue obrero de la construcción y en Trinidad se dedicó a hornear pan. Indiscutiblemente la destreza para ejercer las más inauditas profesiones, desde la condición de intelectual, como complemento a su inveterada manía de escribir sobre todo lo que le circundara, es otra de las facetas de su prolífica vida que impresiona.
[8] Nicolás Guillén, Poeta Nacional y Presidente fundador de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), confesó al cumplir lo ochenta años de vida: “Los jóvenes tienen que estudiar como si fueran viejos. Es sorprendente (por lo menos me sorprende a mí) ver que en los días en que andamos hay escritores jóvenes que, a pesar de tener resuelto básicamente sus problemas inmediatos, trabajan menos de lo que se podría esperar de ellos. En mis tiempos (y no voy a hacer como hacen los viejos gruñones) costaba Dios y ayuda publicar un libro de poemas o de lo que fuera. Yo tuve que ganar la lotería para que la imprenta de Ucar me imprimiera el Sóngoro cosongo; los Motivos de Son me los regaló, en un cuadrillo minúsculo hecho en tiras de papel de prueba, el impresor gallego Bouza; el West Indies, Ltd., se me quedó en casa del impresor porque no pude retirarlo; solo a mi llegada a México, añade el Premio Lenin de la Paz de 1954, me fue dado imprimir mi cuarto libro con un editor, un señor Guzmán, que afrontó esos gastos y me dio algún dinero. La portada fue hecha por el gran pintor mejicano Chávez Morado”.  El  crítico, diplomático y literato José Antonio Portuondo, que entre otras responsabilidades ejerció como vicepresidente de la UNEAC, Rector de la Universidad de Oriente, embajador en México y ante la Santa Sede, y director del Instituto de Literatura y Lingüística, vivió experiencias similares: “La gente ahora tiene la posibilidad de ver publicadas sus obras. Tú te imaginas que el último libro que publiqué, en la etapa prerrevolucionaria, fue un libro que se llama La Historia y las Generaciones, un libro donde se discute la teoría literaria, publicado en un colección que inventé en Santiago de Cuba, que se llamaba la editorial Manigua. (…) Publicamos unos seis libros. Figúrese, el libro mío fue el número cincuenta y ocho, y la editora lo devolvió. De ese libro, yo hice unos 500 ejemplares, de los que no se vendió ninguno y los repartí entre gente de Cuba y el extranjero que se dedicaban a los problemas de las teorías literarias”. Luis Báez: Amigos queya no están, Editora Abril, La Habana, pp. 13 y 30-31.
[9] En 1954 Bosch salió de Cuba para residir en Costa Rica, Bolivia y Chile. Dos años más tarde retornó a nuestro país donde permaneció, descontando el período en que recorrió Israel para ambientarse en la redacción de David, biografía de un Rey, hasta su partida en 1958. Sobre este amplio período apuntó: “En 19 años conocí a Cuba de arriba abajo y a todo lo ancho no solo del país sino también del pueblo en todas sus clases y capas. En Cuba fui amigo muy cercano lo mismo de personas que vivieron en el Palacio Presidencial que de humildes vecinos de lo que allí se llamaban solares; fui amigo tanto de intelectuales de alta reputación, poetas, escritores, periodistas, como de obreros y hasta de un antiguo esclavo que había nacido en África, lo que en Cuba se decía un negro de nación; tanto de científicos, de médicos ilustres, de antropólogos famosos, muchos de los cuales tuve el gusto de ver reunidos en un agasajo que me hizo la Casa de las Américas en mi primera noche en Cuba, como fui amigo de empleados, señoras de su casa, comerciantes, boticarios, campesinos y jóvenes revolucionarios”. Juan Bosch: “El país que se fue adelante”, en: De México a Kampuchea, Editora Alfa & Omega, Tercera Edición, Santo Domingo, 2000, p. 36.
[10]  La psicología enferma de ambos sicarios no permite desentrañar las volátiles zonas por las que transitaron sus relaciones, lo que no quita que coincidieran en el objetivo estratégico de permanecer inamovibles en el poder. Dos destacados investigadores cubanos apuntan: “En octubre de ese año, con el propósito de hacer algo para evitarlo intentó un protagonismo decisivo. Citó al Palacio Nacional al coronel José A. Estévez Maymir, agregado militar en la embajada cubana, y le dijo casi en tono de orden: `Vaya hoy mismo a Cuba y dígale a su presidente que estoy en disposición de ayudarlo a contrarrestar a los rebeldes. Explíquele que puedo ordenar de inmediato el desembarco de tres batallones del ejército regular dominicano en Santa Clara, y otros tres en la Sierra Maestra. Son cuatro mil hombres, una fuerza considerable. Tropas frescas, bien entrenadas y equipadas. Puedo movilizarlas mañana mismo y enviarlas en aviones de transporte. ¡Hay que barrer a Castro!´. Estévez comunicó a sus superiores las características y el contenido de ese encuentro y al recibir instrucciones de cómo proceder se dispuso a salir de inmediato hacia La Habana”. Añadiendo asimismo: “No obstante la disposición del déspota dominicano, las relaciones entre Batista y Trujillo eran difíciles de evaluar por sus enredados antecedentes. (…) Cuando Rafael Leónidas Trujillo supo que el dictador cubano estaba en Ciudad Trujillo pidiendo refugiarse en su isla, hizo algunos airados comentarios: `Ese tipo le ha regalado el país a los fidelistas´, gritó furiosamente el déspota quisqueyano”. Batista, nacido en Banes el 16 de enero de 1901, —se vio obligado a pagarle a Trujillo un millón de dólares para que éste lo dejara marcharse del país hacia Portugal, donde Oliveira Salazar la asignó un bucólico retiro en las Islas Madeiras, en medio del océano Atlántico, antes de que el fascista de Franco le brindara la anuencia para que residiera en Madrid—, saqueó con tanta alevosía las riquezas cubanas que se calcula llegó a acumular una fortuna superior a los trescientos millones de dólares, cifra verdaderamente descomunal para la época. En la síntesis de la ficha más completa elaborada sobre sus felonías monetarias se señala: “Propietario en 9 centrales, 2 refinerías, 2 destilerías, 1 banco, 3 aerolíneas, 1 papelera, 1 contratista, 1 transportista por carretera, 1 productora de gas, 2 moteles, varias emisoras de radio, 1 televisora, periódicos, revistas, 1 fabrica de materiales de construcción, 1 naviera, 1 centro turístico, varios inmuebles urbanos y rurales, varias colonias, varias firmas norteamericanas y otros múltiples intereses”. Disfrutando plácidamente de ella murió de un infarto el 6 de agosto de 1973, mientras veraneaba en Marbella, en la costa mediterránea española. Ver en: José Luis Padrón y Luis Adrián Betancourt: Batista.Últimos días en el poder, Ediciones Unión, 2008, pp. 188 y 409.  Y Guillermo Jiménez: Los Propietarios de Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008, p, 64.

El gobierno de Juan Bosch y la conspiración para derrocarlo

La obra historiográfica de Bosch es síntesis de un riguroso ejercicio investigativo, un desempeño teórico incuestionable y una labor pedagógica excepcional. Él no es un historiador “clásico” lo que le permite valerse, sin prejuicios, de múltiples recursos investigativos-narrativos, frecuentemente ignorados por académicos de la especialidad.
En sus estudios la historia ejerce el papel preponderante, pues sus reflexiones parten invariablemente –adoptando formas nada ortodoxas- de la dimensión pasada de acontecimientos y fenómenos, para hallar el esclarecimiento de situaciones contemporáneas que lo inquietan. Más que fabular sobre determinados hechos, Bosch se dedica constantemente a la faena de interpretar-reinterpretar acontecimientos y procesos.
La mirada historiográfica de Bosch es absolutamente dialéctica, entendiendo la riqueza del conocimiento histórico, económico, político y social en su contradicción. Desde ese ángulo establece la relación de los hechos históricos con el entramado económico y social que los rodea. En su obra es palpable que no queda inmóvil ante la manipulación que se efectúa sobre figuras de honda significación para nuestros pueblos.
Para Bosch la historia “habla”, “dice”, “devela”, “cuenta”, “atestigua”, “prueba”, “enseña”. Ella nos es una bola de cristal para que alguien anuncie el futuro, pero sí constituye un sistema de herramientas que resulta imprescindible emplear de forma creadora, para aproximarnos a la esencia de lo que hoy palpamos. En su mente la historia (comprendida en su flujo incesante pasado-presente-futuro) no es evasión, escape, ni rehuir de una realidad concreta determinada. Es ante todo fuente de inspiración para la transformación social.
Entiende la historia desde una óptica coherente, lo que implica el conocimiento profundo, por ejemplo, de las tendencias, regularidades o rupturas, que un acontecimiento contiene. Ello hace que evalúe los procesos siguiendo esos derroteros, percatándose cuando alguna anomalía rompe dicha organicidad, o asegurando que algo se ha producido de una forma por que “la historia no perdona absurdos”.
Fue Trujillo la figura a la que dedicó Bosch mayor número de reflexiones. Además de las innumerables veces en que la analizó para diferentes publicaciones periódicas (Vanguardia del Pueblo y Política, Teoría y Acción, por ejemplo, entre muchas de todo el  continente) le dedicó íntegramente dos libros: Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo (1959) y La fortuna de Trujillo (1985), unido a amplios capítulos dentro de Póker de espanto en el Caribe, escrito en 1955 pero publicado por vez primera en 1988 y en Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana (1964).
En un primer momento matizaron esas evaluaciones los enfoques personológicos, sustentados desde la psicología, los cuales dieron paso a exámenes que se nos revelan como verdaderas evaluaciones integrales, donde convergen múltiples valoraciones que aparecen enhebradas desde la perspectiva clasista. Ello nos permite ver más allá de los rasgos físicos y la ejecutoria tenebrosa del dictador, a partir de entregarnos un cuadro profundo de la historia de la República Dominicana, el Caribe y Latinoamérica en general, en la misma medida en que afloran vicios y desvaríos del sátrapa. [1]
Desde esa óptica Bosch lo capta como un producto de su tiempo. No podemos soslayar que el intelectual caribeño, cuando emprende dicha tarea, es ya un profesional en el arte fotográfico, altamente capacitado para aportar obras de gran valor, erigidas en encuadres que, sin que pierdan el foco nítido sobre la figura principal, contienen al mismo tiempo impresionante `profundidad de campo´ o lo que es igual, el paisaje social que radica al centro de sus trabajos, en sí mismos portadores de sólidos elementos que garantizan acercarse a ellos con rigor.
La clave para ello está en que no la emprende contra Trujillo mediante una sarta de adjetivos que califiquen sus fechorías, sino que defiende la idea de que únicamente esclareciendo, como propone, en qué momento de la historia de su pueblo surgió, qué relaciones fue configurando en diferentes etapas, de qué manera operaron en su mente las frustraciones juveniles y otros aspectos, no solo obtendría una pieza más exacta, sino que aportaría luces en el camino de comprender que el tiempo histórico que `parió´ hombre de tan baja calaña no puede repetirse.
Los trabajos de Bosch sobre Trujillo constituyen uno de los ejemplos más completos de estudios biográficos abarcadores, muy por encima de las conocidas relaciones detalladas de la participación de las figuras en los hechos, pero vacías en cuanto a sondear la complejidad de la proyección de las mismas dentro y fuera de su ámbito.
Lo primero que resalta en su propuesta es la circunstancias que permitieron se formara “la atmósfera necesaria a la aparición de Trujillo como dictador”. [2]  Ello es un punto cardinal, que aplicará al resto de los asuntos que examina, porque significa que tanto una figura como un proceso van a encontrar espacio dentro de determinado contexto, visto ello también como la confluencia de numerosos factores que no están estáticos ni mucho menos, sino en pugna, y es precisamente en esa lid que se irá conformando la “atmósfera” consustancial a cada momento histórico.
Con independencia de la regularidad de la historia, así como nadie se baña dos veces en el mismo río, las situaciones son únicas e irrepetibles, por lo que no pueden clonarse o transportarse en el tiempo por voluntad de una persona.
Bosch defiende esto, desde la postura de que el algoritmo insustituible para saber el conglomerado que permitió el surgimiento de algo o alguien es escarbar todo lo posible en dicho período y en sus antecedentes.
Un ejemplo de esa apreciación lo encontramos en el examen que realizó sobre José Martí, señalando que su extraordinaria proyección es el resultado de una serie de factores que encontraron su punto de ebullición en la Cuba de la medianía del siglo XIX. No tiene dudas, siguiendo su método de interpretación integral sobre los hechos y los seres humanos, que el Héroe Nacional cubano solo podía irrumpir en ese momento en la Mayor de las Antillas y no en otra de las colonias hispánicas. [3]
En tal postulado coincide con lo explicado en muchas ocasiones por Fidel, acerca de las relaciones existentes entre las personalidades y su tiempo concreto determinado. [4]
Volviendo al escrutinio sobre Trujillo, el analista resalta igualmente que su aparición tiene lugar justo cuando: “La expansión imperialista de los Estados Unidos se hallaba en su apogeo y el Caribe era la zona natural de esa expansión” en una sociedad donde prevalecían determinados males, desde los días iniciales de la etapa colonial, entre ellos aquel que establecía la división de la familia nacional en castas. [5]
Desarrolla con rigor está idea porque considera que la paradoja que implicaba entender esa división como algo superficial, a la vez que profunda, también actuó como caldo de cultivo para el ascenso de un hombre como Trujillo con “complicada alma llena de abismos”.
Tuvo tanto peso que no alberga dudas que Trujillo nunca le perdonó a su pueblo que él no naciera como alguien “de primera”. Es interesante, al mismo tiempo, la conclusión a la que arriba de que la psicología de Trujillo, idónea para ser transformada por los complejos, encontró un medio social adecuado, precisamente porque “chismes” e intrigas “se producían como fruto natural del ambiente” y Trujillo era, desde su etapa de mozalbete, gran exponente de la intriga, don que Bosch afirma vino con él al mundo.
De igual manera reconoce que ello, unido a dotes innegables de mando y condiciones para el trabajo y la organización, acabaron garantizándole su ascensión dentro de la Guardia Nacional —cuerpo que sirvió simultáneamente como policía rural y ejército emanado de la intervención yanqui de 1916— hasta alcanzar en un quinquenio (ingresó en 1919 como cadete) el segundo puesto de mando en ella.
Entiende asimismo que el Trujillo dictatorial vino a confirmar que el caudillo es la encarnación de la división de nuestras masas, así como el reflejo y la consecuencia de su escasa evolución política. Visto de esa manera no tiene dudas de que fue: “el producto de las deformaciones del medio social en que nació y creció; políticamente el hijo legítimo de una larga crisis nacional que tuvo su punto culminante en la ocupación militar norteamericana”.
Comprendiendo que no basta con identificar aquellos factores que actúan como ingredientes en la conformación de una situación o personalidad específica, se pregunta cómo se unieron y mediante qué poderosas fuerzas entraron en acción. De inmediato emerge ante sus ojos que la propia aparición y desarrollo de la economía capitalista en una nación, que en esa tarea histórica se hallaba a la zaga, dotó a la ejecutoria tiránica emprendida por Trujillo de: “un impulso interior de poder avasallador”.
Mediante el examen de las experiencias sobre la explotación capitalista en Haití, Cuba y Puerto Rico, demuestra que un país como la República Dominicana no podía continuar permaneciendo al margen de dicha corriente (hasta la segunda década del siglo XX solo se encontraban en algunos esferas determinados atisbos de dicho modo de producción) entre otras razones porque: “La Historia no perdona esos absurdos”.
Este es un concepto medular que implica sumir la relación indiscutible entre el tiempo y los hombres que lo pueblan, en tanto se comprende que la historia como coherencia no tolera absurdos ni aberraciones, llamada a resolverse mediante disímiles salidas, unas veces como estallido revolucionario social y otras como irrupción violenta de actores que capitalizaron hacia sus figuras cuotas desmedidas de poder.
En el caso particular de Trujillo, el ilustre pensador dominicano cree que desde su más temprana juventud careció de escrúpulos y de sentido del límite, “porque es un psicópata”. No se trata de pintar a todo costo una personalidad demoníaca, sino de aportar elementos que permitan acercarse a la raíz de un fenómeno del que `Chapita´ fue rostro visible.
En la larga noche de más de 30 años que vivió el pueblo dominicano bajo su bota, confluyeron situaciones particulares que igualmente deben ser evaluadas, como el hecho de que Trujillo, al tiempo que oprimía a sus compatriotas como dictador, los explotaba desde su posición empresarial inigualable. Llama la atención sobre la necesidad de comprender ese carácter dual que encarnó Trujillo como requisito sine qua non, para digerir lo que aconteció en su país desde los años 20, y fundamentalmente, como ello influyó en que familias, grupos sociales y personas en general se vieran compelidas a acatar las disposiciones del siniestro personaje.
Aplicando con rigor el dominio sobre los nexos entre los componentes económicos y sociales dentro de los procesos históricos, expone con precisión que: “El empresario Trujillo y el dictador Trujillo no entran en contradicción; tienen los mismo intereses; son una misma y sola persona” y ello, en buena medida, condiciona que en sus predios no se produjera una separación entre los poseedores de determinada riqueza y los acreedores de poder político, la cual habría resultado indispensable para dar inicio a una agrupación social que echara por tierra a tan nefasta figura.
Trujillo —en un sendero  extensivo a Batista, Somoza y Pérez Jiménez, si bien el de la tierra del merengue desbordó ciertas pautas que tuvieron que acatar sus congéneres del mal— no fue animado nunca por aspiraciones de fomentar el desarrollo cultural e integral de sus ciudadanos, sino que únicamente alentó proyectos de beneficio popular, aunque de alguna forma (expuesto ya que era prácticamente amo y señor de todo) una parte de ellos tocaran a determinados sectores sociales.
Bosch no quiere que haya aquí dilema alguno, porque “Ahora bien, Santo Domingo ha progresado como propiedad privada, no como país; como una hacienda del dictador, no como un pueblo”. [6]
“A LA PATRIA NO SE LE USA, SE LE SIRVE”. Juan Bosch
A continuación del golpe de estado y de la ocupación “Made in USA”, de 1965 interiorizó con mayor elocuencia que resultaba impostergable ahondar los conocimientos políticos. Meditando en ello fue que decidió emprender dicha batalla, de innegables dimensiones ideológicas.
Alejado de su país físicamente, nunca perdió el hilo que lo conectaba a la realidad quisqueyana, ni en el contenido ni en la formas consustanciales a la esencia de los habitantes de esa nación. En Europa reflexionó sobre las urgencias que planteaban  los tiempos modernos, en cuanto a las infraestructuras de organización política y la participación ciudadana en el ejercicio del poder.
A sus 64 años, sin amilanarse en modo alguno, optó por renunciar a su condición de Presidente y miembro del PRD. Era el 18 de noviembre de 1973. Con el ímpetu de un imberbe que debuta ilusionado a la política en los predios universitarios, treinta y dos jornadas después, exactamente el 15 de diciembre, procreó el nuevo aparato de combate: el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Lo hizo mediante un evento de parto al que denominó Congreso Constitutivo Juan Pablo Duarte. Inspirado en la rica historia de su pueblo  exhortó a la criatura política naciente a edificar la gesta emancipadora iniciada por el prócer en 1844.
Con esta maquinaria se enroló, cual nueva expedición para salvaguardar los objetivos prístinos de los libertadores decimonónicos, esta vez desde las posibilidades asociadas al sufragio de los ciudadanos, en un quinteto de procesos electorales, entre 1978 y 1994. Los mecanismos de propaganda neoliberales, perfectamente sincronizados para lanzar matrices de opinión que atemoricen a los votantes, cuando se trata de contrarrestar el empuje de candidatos genuinamente independientes en sus formulaciones, impidieron que obtuviera la victoria en las urnas. Inclusive en 1990, en que todos los observadores foráneos reconocieron al PLD como el partido más votado, le escamotearon el triunfo en una justa a todas luces amañada.
Pese a tales contratiempos el recio pensador, ya con la cabellera completamente de blanco, no se retiró a lamentarse ni se resignó a abandonar las batallas que le correspondían Así, reguardado con la coraza infranqueable que proporciona la honestidad, prestó su verbo y pluma a causas internas y extrafronteras con el entusiasmo acostumbrado.
Se le vio, por ejemplo, en las sesiones del Tribunal Russell II, acusando a quienes mediante la concertación Cóndor y otros engendros, arrancaron la vida a miles de compatriotas de la patria grande. En Quito, la cuna del inmenso Eloy Alfaro, se recuerda su participación en las audiencias solemnes del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América (TANA), espacio de participación encabezado por el también combatiente imprescindible Guillermo Torriello. Dieciocho meses más tarde, en agosto de 1985,  anduvo por los salones del Palacio de Convenciones, en el oeste habanero, acompañando a Fidel en su justísimo reclamo de que la deuda externa de América Latina y el Caribe, había sido pagada con creces por nuestros esquilmados habitantes.
Ninguna injusticia dejó de recibir su condena militante. Uno de los casos en que más brilló su ejemplo fue cuando se intensificaron las agresiones contra la Nicaragua sandinista, con la llegada al Salón Oval de Ronald Reagan. Desde la Managua libre rojinegra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Bosch propuso el surgimiento del Batallón “Simón Bolívar” para proteger la inédita experiencia independentista centroamericana. La peculiar iniciativa estaba destinada a atraer a científicos, educadores, artistas, poetas, pintores, cineastas, y trabajadores en general de todo el orbe, impidiendo que las garras norteñas, a través del empleo de la “contra” que pertrechaban, se cebaran en los parajes del “General de Hombres Libres”, Augusto César Sandino.
Por su trayectoria ejemplar recibió numerosas condecoraciones nacionales e internacionales. El sábado 11 de junio de 1988 el Comandante en Jefe colocó sobre su pecho la Orden José Martí.  Antes el Consejo de Estado le otorgó también la Orden Félix Varela. Venezuela le confirió la Orden Simón Bolívar, mientras que Francia le entregó la Legión de Honor.
El Comandante en Jefe seis años atrás, por último, ofreció un hermoso testimonio que refleja, en toda su dimensión, el aprecio por el insigne luchador.
“Estando en la isla, un día llegó un grupo de dominicanos y, entre ellos, Juan Bosch. Muy pronto hicimos amistad. Entre tanta gente en el cayo a mí me gustaba conversar con él; de todos los dominicanos que conocí fue el que más me impresionó. Lo recuerdo como un hombre mayor. Cumplí 21 años en el cayo, y pienso que Bosch ya tendría unos 36 ó 37 años. Su conversación realmente conmovía, la forma en que se expresaba; parecía un hombre muy sensible. Vivía muy modesto allí, al igual que todos los demás, y creo que sufría lo mismo que la gente. Yo no lo conocía, no sabía que era el escritor, el historiador, el intelectual. Lo vi como un dominicano honorable, de conversación agradable, que decía cosas profundas y sensibles; transmitía todo eso. Se le veía como una persona que sentía los sufrimientos de los demás, estaba sufriendo por el trabajo duro de la gente. Además vivía la emoción, porque era el intelectual, al fin y al cabo, que se incorpora a la acción, llegada la hora de la lucha – un poco como hicieron Martí y otros muchos intelectuales de nuestra propia guerra-. Pudiéramos decir que era allí el hombre de mayor calibre, el más destacado. Muchas veces nos íbamos para el extremo de la isla y conversábamos; sus palabras me marcaron mucho. Así nos hicimos amigos. La amistad tiene un mérito por su parte, él ya era una personalidad y yo era un estudiante joven que no significaba nada entre tantos jefes, coroneles… Yo era un teniente y mandaba un pelotón. Sin embargo, Bosch me trató con mucha deferencia y consideración”. [7]
Notas, citas y referencias bibliográficas.
[1] El conspicuo profesor Piero Gleijeses, académico sobre política exterior de los Estados Unidos y asuntos latinoamericanos, de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins – autor igualmente de uno de los análisis más encumbrados sobre la presencia militar cubana en África-, escribió un voluminoso libro sobre los acontecimientos vinculados a la invasión yanqui a Santo Domingo. En la obra presenta diferentes valoraciones sobre el sanguinario “Jefe”. En una de ellas expresa: “Trujillo convirtió al gobierno en un circo de marionetas y payasos, que brincaban y giraban a indicación del látigo del maestro de ceremonias. `El Jefe es justo hasta cuando castiga´. (Respondió un Secretario de Estado al ser humillado por el déspota) Y Trujillo castigaba sin piedad; nadie podía olvidar que él era el amo. Quebró toda resistencia mediante el terror sistemático; la República Dominicana se transformó en un vasto campo de concentración, supervisado por una policía secreta que, con sus informantes y sus micrófonos ocultos, parecía estar en todas partes. Prevalecía una atmósfera de desconfianza, incluso entre miembros de una misma familia; el terror y el oportunismo llevaban a la traición y a la delación. El miedo iba de la mano con el adoctrinamiento. En las escuelas, en la Universidad, en la vida `intelectual´, el culto a Trujillo era lo principal. La dignidad se convirtió en una virtud rara y costosa. Nadie podía permanecer neutral; la indiferencia con respecto al régimen se consideraba oposición a él. La adulación abyecta pasó a ser una virtud cívica, de la que el Congreso daba ejemplo. Por una Ley de 1936 el nombre de la capital –la más antigua ciudad española del Nuevo Mundo- fue cambiado de Santo Domingo de Guzmán a Ciudad Trujillo. Después de este cambio, un chaparrón de decretos esparció el nombre del dictador y su familia sobre las ciudades y provincias del país. Al mismo tiempo, la prensa, las asociaciones profesionales y ciudadanos privados competían entre sí, en un frenesí de adulación. Trujillo fue proclamado primer médico, primer abogado, primer ingeniero, primer intelectual. Se le comparó a Napoleón, a César, a los más grandes personajes del pasado y del presente. `Dios y Trujillo´ se convirtió en expresión corriente. Habría sido más adecuado decir `Trujillo y Dios´. Trujillo correspondió a la adulación sin límites de sus súbditos con la humillación constante de los ciudadanos más prominentes. La arrogante gente de primera –la antigua élite- optó por someterse, uniéndose al coro de alabanzas y aceptando los insultos y las humillaciones de parte del amo”. La Esperanza Desgarrada. La rebelión dominicana de 1965 y la invasión norteamericana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011, pp. 48-49.
[2] Juan Bosch: “Problemas de la democracia en Nuestra América”, escrito originalmente en Madrid en enero de 1957, publicado en Política: Teoría y Acción, Año 11, No. 122, mayo de 1990, en: Juan Bosch: Temas Internacionales… Ob. Cit., p.  571.
[3] Sobre Martí escribió: “José Martí y Máximo Gómez; el primero porque no se limitó a ser un agitador anticolonialista sino que hizo algo desconocido en las luchas por la independencia de nuestros pueblos, que fue crear, organizar y dirigir un partido al cual le tocaría, a su vez, organizar y dirigir la guerra contra España, a lo que hay que agregar su condición de intelectual y artista extraordinario de la palabra hablada y escrita, actividad en la que no lo ha superado nadie en los países de lengua española, sin excluir a España”, añadiendo en otro momento “ Por ejemplo, un José Martí no podía haberse dado un siglo antes en ninguno de los países que hicieron la guerra de liberación contra España en el primer tercio del siglo XIX porque la formación intelectual de Martí requería el tipo de ambiente económico, social, y cultural que había en Cuba cuando iba creciendo el futuro Apóstol, como le llamó y le llama su pueblo, y ese ambiente, el de la década de 1851 a 1860, no se hallaba en ningún país de Hispanoamérica en los tiempos en que Bolívar, San Martín o Hidalgo eran niños. Cuba tuvo ferrocarriles antes que España y que cualquiera de las que habían sido colonias americanas de España, y el símbolo de la modernización que era el ferrocarril conllevaba muchos otros valores que iban a contribuir en la formación intelectual y emocional de José Martí y de varias personalidades cubanas”. Juan Bosch: “Vidas paralelas”, publicado originalmente en Política: Teoría y Acción, Año 8, No. 89, agosto de 1987, en: Ibídem, pp. 459-460.
[4] En las palabras que pronunció en la clausura de la Conferencia Internacional “Por el Equilibrio del Mundo”, en homenaje al 150 aniversario del natalicio de nuestro Héroe Nacional, Fidel expresó: “A lo largo de la historia ha quedado demostrado que de las grandes crisis han salido las grandes soluciones, y en ellas y de ellas han surgido los líderes. Nadie crea que los individuos hacen la historia. Los factores subjetivos influyen, aceleran con sus aciertos o retrasan con sus insuficiencias y errores los procesos históricos, pero no determinan el resultado final. Ni siquiera un hombre tan genial como Martí –podría decirse igualmente de Bolívar, Sucre, Juárez, Lincoln y otros muchos hombres admirables como ellos- habría sido conocido por la historia de haber nacido, por ejemplo, treinta años antes o después. En el caso de Cuba, de haber nacido nuestro Héroe Nacional en 1823 y cumplido 30 años en 1853, en medio de una sociedad esclavista y anexionista dueña de plantaciones y enormes masas de esclavos, y sin existir todavía el poderoso sentimiento nacional y patriótico forjado por los gloriosos precursores que iniciaron en 1868 nuestra primera guerra de independencia, no habría sido posible entonces el inmenso papel que desempeñó en la historia de nuestra Patria”. Fidel Castro Ruz: La fuerza de las ideas, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2008, p. 10.
[5] Juan Bosch: “Problemas de la democracia en Nuestra América”… Ob. Cit., p.  574.
[6] Ibídem, pp. 576-581.
[7] Katiuska Blanco Castiñeira: Fidel Castro Ruz. Guerrillero del Tiempo. Conversaciones con el líder histórico de la Revolución Cubana, Primera Parte, Tomo I, Casa Editora Abril, 2011, pp. 382-383.
* El autor es Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.