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lunes, 27 de febrero de 2017

Trump, empleo y robots

Uno de los principales factores en que se apoyó Donald Trump en campaña –y que ahora usa para justificar absurdas medidas antimigrantes, altos impuestos a las importaciones y otras– fue la promesa de reducir la pérdida de empleos.
Sin embargo, según las estadísticas oficiales de Estados Unidos, la mayor parte de la pérdida de empleos en Estados Unidos se debió al aumento de automatización y robotización de las industrias. Estados Unidos produce ahora 85 por ciento más bienes de los que producía en 1987, pero con una planta laboral de dos tercios de la que existía entonces (FRED Economic Data). La proyección es que con mayor uso de sistemas de inteligencia artificial, la automatización se expandirá a más industrias y sectores, eliminando más puestos de trabajo.
Las industrias que anunciaron recientemente que se quedarán o relocalizarán plantas a Estados Unidos, como Ford y General Motors, ya tienen una parte importante de su producción automatizada y van por más. Gran parte de los supuestos nuevos “puestos de trabajo” que crearán serán en realidad realizados por robots. General Motors se ufana de ser la empresa automotriz que más ha invertido en nuevas tecnologías, incluyendo el desarrollo de vehículos no tripulados, lo cual también redundará en menos puestos de trabajo (chóferes, distribución de productos y otras ramas).
Carrier, que anunció que dos plantas de producción de equipos de aire acondicionado se quedarán en Estados Unidos en lugar de instalarse en México (lo cual se presenta como logro de Trump), reconoció a la prensa que los incentivos fiscales que Trump le prometió serán usados para aumentar notablemente la automatización de sus plantas, con lo cual aumentará sus ganancias a mediano plazo, pero reducirá los puestos de trabajo. (Business Insider 5/12/16)
Ya como presidente electo, el New York Times preguntó a Trump si los robots iban a remplazar a los trabajadores que votaron por él. Trump reconoció alegremente “Lo harán, pero nosotros vamos a construir los robots también”. (NYT, 23/11/16, https://tinyurl.com/juymes5).
Sólo que por ahora, el país con mayor fabricación de robots industriales en el mundo es China, que ya ha realizado grandes inversiones para ser además el primer productor global de robots aplicados a la agricultura y a nuevos campos de manufactura industrial. (NYT, 25/1/17, https://tinyurl.com/hwm d4p6).
El traslado de grandes plantas de manufactura industrial a México y otros países del sur en las últimas décadas se debió a que las trasnacionales encontraron así formas de aumentar exponencialmente sus ganancias, explotando una situación de bajos a ínfimos salarios, pésimas condiciones y derechos laborales y terreno impune para la contaminación y devastación ambiental, además de ahorrarse el pago de impuestos en su sede. Todo lo cual fue asegurado y aumentado con los tratados de libre comercio. La vuelta de algunas plantas industriales a Estados Unidos se basa en una revaluación de sus ventajas comparativas a partir de las crisis actuales. Seguramente, la amenaza de Trump de colocar altos impuestos a las importaciones es un componente, pero la nueva ola de automatización “inteligente” juega un rol clave. Si Trump, como prometió a las empresas, les subvenciona con dinero del erario un desarrollo más rápido hacia la nueva generación de automatización inteligente, esto sin duda forma parte de la ecuación de ganancias de esas empresas. Claro que también le sirve a Trump como supuesta demostración de fuerza y como imagen de que está revirtiendo la pérdida de empleos.
Pero las predicciones sobre la cantidad de empleos que se perderán por la aplicación industrial de nuevas formas de robótica e inteligencia artificial en ese país varían de 9 a 47 por ciento, según el estudio que se tome de referencia. A nivel global, recientes reportes de la OCDE, la Universidad de Oxford y el Foro de Davos –entre los más citados en el tema–, todos prevén mayor pérdida neta de empleos de la que ya ha ocurrido, tendencia que afirman se ha acelerado desde 2000. UNCTAD, el organismo de Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo, prevé que en los llamados países en desarrollo hasta dos tercios de los empleos pueden ser sustituidos por robots (UNCTAD 2016, https://tinyurl.com/zu 2r3vc).
Pero la automatización y la robótica están lejos de ser novedades. La “novedad” es el salto exponencial en el desarrollo de la inteligencia artificial y la convergencia con esa y otras nuevas tecnologías, como nano y biotecnología, que se está expandiendo más allá de la fabricación industrial, a la agricultura y alimentación, transporte, comunicación, servicios, comercio, industrias extractivas, entre otros sectores claves; con múltiples impactos ambientales, a la salud, y también sobre el empleo.
Un proceso de convergencia que en el Grupo ETC llamamos BANG desde 2001 (bits, átomos, neuronas, genes) y que el Foro de Davos desde 2016 llama “cuarta revolución industrial”. La automatización de las últimas décadas ha significado un aumento de la productividad, pero no mayor bienestar social, sino lo contrario: estancamiento de salarios y aumento de la desigualdad. Nótese que de los ocho hombres más ricos del planeta –que concentran más riqueza que la mitad de la población mundial– la mayoría son empresarios informáticos o cuya actividad está fuertemente vinculada a la digitalización y robotización.
Y según los reportes mencionados, la expansión de la nueva ola de automatización “inteligente” eliminará más empleos de los que generará, afectando también sectores distintos de los que ya venían siendo sustituidos por ella. Cómo intentará Trump resolver esa contradicción es un enigma.
Silvia Ribeiro Investigadora del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/02/18/economia/019a1eco?partner=rss

lunes, 2 de enero de 2017

¿Ni celulares ni correos? Aprueban en Francia disposición laboral para respetar tiempo de descanso

Francia estrena el derecho a desconectar por ley fuera de las horas de trabajo.
Francia estrena el derecho a desconectar por ley fuera de las horas de trabajo.
El derecho a desconectarse fuera del horario de trabajo entra en vigor este domingo en Francia, con una disposición de la misma reforma laboral que estuvo a punto de eliminar al Gobierno al ser aprobada en julio después de meses de protestas en las calles contra otros aspectos más polémicos de esta norma.
El dispositivo legislativo crea un derecho para los asalariados y una obligación para las grandes empresas, la de regular el uso de las tecnologías de la comunicación (mensajerías y correos electrónicos o teléfonos móviles) para garantizar el respeto del tiempo de descanso y de las vacaciones.
El Ejecutivo estableció en el texto que adoptó el Parlamento en verano que la forma de hacerlo será por la negociación entre las partes, de forma que en las compañías de más de 50 empleados dirección y representantes de los trabajadores tendrán que discutir para llegar a un acuerdo que podrá tener validez uno o varios años.
El objetivo es fijar las “modalidades del pleno ejercicio del derecho del asalariado a la desconexión”, así como “la puesta en marcha por la empresa de dispositivos de regulación de la utilización de herramientas digitales”. Si no se alcanza un compromiso, será el empresario el que redacte una “carta” con las reglas.
En cualquier caso, la ley no implica la obligación de apagar el móvil profesional al finalizar la jornada laboral, ni el cierre del servidor para envío de correos electrónicos profesionales a partir de una determinada hora. Se limita a abrir la puerta a una regulación, en principio consensuada, y en función de las necesidades productivas de cada empresa.
Algunas ya se han adelantado, como es el caso del operador de telecomunicaciones Orange, que en virtud un acuerdo del pasado 27 de septiembre pide a sus empleados que establezcan tiempos de no utilización de su mensajería electrónica, en particular durante las reuniones para facilitar la concentración.
El fabricante de neumáticos Michelin también ha instaurado “un control de las conexiones a distancia” para sus directivos que trabajan con carácter itinerante entre las 9 de la noche y las 7 de la mañana en los días laborables, y los fines de semana desde las 9 de la noche de los viernes a las 7 de la mañana de los lunes. En la conocida como “ley El Khomri”, por el apellido de la ministra de Trabajo que la promovió, Myriam El Khomri, se justificaban estas regulaciones por considerar que las tecnologías de la información y de la comunicación, “si están mal controladas, pueden tener un impacto para la salud de los asalariados”.
Según un estudio publicado en octubre por el gabinete Eléas, un 37% de los activos utilizan sus herramientas digitales profesionales fuera de los horarios de trabajo y un 62% estaban en favor de una regulación. La “ley El Khomri” generó un duro enfrentamiento entre enero y julio pasado en la calle entre los sindicatos que la apoyaron (sobre todo la CFDT) y las que la criticaban (CGT y FO esencialmente); y en el Parlamento, entre el Gobierno y una parte de la izquierda (incluidos un grupo de socialistas “rebeldes”).
Pero la polémica no venía por el “derecho a la desconexión”, que no suscitó controversia, sino porque introduce más flexibilidad laboral y supone un cambio en las reglas de la negociación colectiva, al dar primacía a los acuerdos dentro de la empresa sobre los convenios sectoriales.
(Con información de El economista)

lunes, 11 de abril de 2016

En Francia los que vayan en bici a trabajar tendrán sueldo extra

Cada vez son más los que dejan el automóvil en casa y prefieren salir a trabajar en bicicleta: ahorran en gasolina, se olvidan del tráfico, ayudan al ambiente y se mantienen en forma ¿algo más? ah si, los ciclistas en Francia, además ganan un dinero extra. El Ministerio de Transporte francés anunció que las empresas incentivarán el uso de la bicicleta a sus trabajadores,pagándoles 21 céntimos de euro por kilómetro.
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Los ciclistas galos están más que conformes con la nueva medida, ya que como aumentarán los ciclistas, también las ciudades serán más empáticas con quienes pedalean.
Thierry Mariani, ministro de Transporte de Francia comentó que serán las empresas las que financien el bono, pero que a su vez estas tendrán beneficios tributarios bastante generosos, por lo que ninguna empresa querrá quedarse fuera de la nueva medida.
Cerca de 20 millones de euros gastará el gobierno de Francia para sustentar la medida, pero la calidad de vida aumentará notablamente, así como también la calidad del aire con lo que se espera un ahorro de unos 5.600 millones de euros en temas de salud.
El estado francés tendrá que además organizar las ciudades para que puedan circular un mayor número de ciclistas y crear planes que combatan el robo de bicicletas o de las pertenencias de los desprotegidos pedaleantes.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Cambia su nombre de José a ‘Joe’ y le llueven ofertas de empleo

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Un joven de origen hispano residente de Estados Unidos decidió eliminar una letra de su nombre para poder conseguir empleo en aquel país.
José Zamora pasó un mes en la búsqueda de trabajo y enviando currículos pero jamás recibía llamadas ni correos de las empresas a las que solicitaba trabajo.
Zamora enviaba entre 50 y 100 currículos diarios a los anuncios de empleo que encontraba en Internet, sin éxito alguno, a pesar de que consideraba contar con capacidades y experiencia para los puestos.
De acuerdo con el diario The Huffington Post, el joven tomó un día la decisión de quitar la letra “s” a su nombre, para dejarlo en “Joe” Zamora.
Luego de hacer la modificación, envió nuevamente los currículos a las empresas de su interés y una semana más tarde comenzaron a lloverle ofertas de trabajo en su correo electrónico.
Zamora asegura que no cambió nada más en su currículum, sólo esa letra de su nombre.
“Mi nombre es José Zamora y tuve que quitarle una letra a mi nombre para obtener mi puesto de trabajo”, dice el joven en un video BuzzFeed en el cual relata su experiencia.
The Hugginfton Post cita un estudio que indica que los solicitantes con nombres que suenan a personas blancas recibieron 50% más llamadas devueltas que los solicitantes con nombres que sonaban a personas negras, una disparidad significativa.
“Tuve que dejar una letra para obtener un empleo. A veces creo que la gente no está consciente de que está juzgando, pero todos lo hacemos todo el tiempo”, indica Zamora.
Consciente o inconscientemente, los empresarios discriminan los nombres que suenan a negros o hispanos, según un reportaje de The New York Times.
Un informe de Marianne Bertrand y Sendhil Mullainathan asegura que más del 50% de los buscadores de empleo en Estados Unidos sufren este tipo de discriminación, lo que los obliga a “blanquear” su currículum, modificando nombres y fotografías para aparentar rasgos blancos.